Bajando por la Avenida de España a eso de la una de la tarde, este es el paisaje que me encontrado al llegar a la esquina de San Pedro de Alcántara el primer día de calor en que veo esta calle de cerca.

Gris, gris y más gris. El verde se ha acabado ya en esta calle, excepto por los escasos arbolillos que nos han puesto a cambio de los árboles que talaron y de los cientos de miles de euros de nuestros impuestos que se han gastado en esta obra.

Gris claro y gris oscuro. A mediodía, hay poco gris oscuro porque, como podéis apreciar en la foto, las sombras que proyectan los nuevos árboles son casi del mismo tamaño que las de las farolas, aproximadamente del tamaño de una tapa del alcantarillado, en el mejor de los casos.

A falta de sombras, el gris oscuro que ya se empieza a ver en esta calle, aún antes de estar terminada del todo, es el de la suciedad. ¿Observáis en la foto de arriba las rodadas de los coches? Pues id acostumbrándoos porque, para vuestra información, esta calle que tanto dinero y disgustos ha costado peatonalizar no es una calle peatonal.

El granito que han utilizado para el pavimento ya está quedando marcado con las huellas de los neumáticos, y esto no sólo se apreciará en el carril central, sino en todos los cambios de dirección, por ejemplo en los accesos a los garajes. Imagináos las marcas que puede dejar un neumático que venga ya calentito en una tarde de verano, pasando y girando sobre las gruesas baldosas de piedra recalentadas a lo largo de todo el día.

Y, al margen del tráfico rodado (¡en una calle peatonal!), ¿a nadie se le ha ocurrido pensar en lo sucio que es el costoso material utilizado para pavimentar esta calle?

suelo-san-pedro-alcantara

En la foto de la derecha podéis ver un detalle de cómo está ya el granito de manchas y de chicles, aún con la calle sin estrenar del todo.

Que conste que no he elegido una parte del suelo de la calle particularmente sucio, simplemente he disparado la cámara en una zona cualquiera, cerca de la Avenida porque no me atraía nada entrar en esa desolación de calle.

Lo dicho, gris claro y gris oscuro.

Pero no oscuro como la sombra, sino oscuro como las manchas, oscuro como el futuro de nuestra querida ciudad, oscuro como los intereses oscuros.

Aunque tenía que ir hacia la Avenida Virgen de Guadalupe, la calle San Pedro de Alcántara en su gris desolación no me ha invitado a entrar, así que he optado por dar un rodeo y continuar bajando por la Avenida de España y girar en Primo de Rivera.

Lo malo es que eso es algo que, si quiero la sombra y el verde a los cuales como ciudadano creo que tengo derecho, no podré hacer por mucho tiempo.

El Ayuntamiento de Cáceres ya se está encargando de que así sea. Pero de eso hablaremos en la próxima ocasión

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