(Fotografía de la calle entre el Hospital Provincial y el Parque de Calvo Sotelo)

Hice esta foto ayer al mediodía, me llamó la atención que por la acera de la derecha que, habitualmente es por la que va menos gente, ayer se había invertido esta circunstancia, en la acera de la derecha había catorce personas, a la izquierda una mamá con una niña pequeña y un bebe en un cochecito. La respuesta a ese cambio en el uso de la acera es sencilla, la gente va donde la vida le es más grata y desde luego a treinta y tantos grados de temperatura se está mejor a la sombra y con un poco de aire en movimiento que al sol.

Esta circunstancia que entiendo la mayoría compartirá, será habitual en la calle Primo de Rivera de seguir adelante las obras del garaje en dicha calle.

Esto es lo proyectado para el garaje:

  • Práctica desaparición del corredor de árboles.
  • Sustracción a la ciudad de casi 400 m2 de suelo para poder hacer tres rampas para coches, escaleras, ascensores, rejillas de ventilación para extracción de humos. Todo ello para poder entrar a un garaje, en una de las calles que debería ser un espacio de gran valor cívico.

El resultado será que en pleno centro tendremos un espacio feo, desordenado, desolado, con ruidos y contaminación, malos olores y suciedad en el fondo de las escaleras peatonales, … ¿verdad que no es difícil verlo?.

La foto es esclarecedora de lo que ocurrirá, ¿quién hay en la acera-pared de la izquierda?, casi nadie. ¿Qué ocurrirá en la calle Primo de Rivera, quién se parará a ver un escaparate, a charlar, a estar, …?. ¿Qué habremos conseguido?: destruir el valor cívico que actualmente tiene y que habría que potenciar en lugar de eliminar. Los árboles en esa calle delimitan espacialmente el ámbito peatonal, filtran en verano los rayos de sol, suavizan la dureza de los edificios y crean un techo abovedado bajo el que andar.

Quitemos los árboles y habremos hecho un lugar donde no será agradable ir, y las ciudades que tienen muchos sitios donde nadie quiere ir acaban no siendo queridas ni añoradas, y lo que es más grave donde no querremos volver.

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