Hace un par de semanas se publicó en el diario HOY el artículo titulado La asociación vecinal del R-66 exige la tala de los plátanos en todo el barrio. En un artículo de apenas seis párrafos, hemos encontrado referencias a CáceresVerde en hasta cuatro ocasiones. Puesto que en el texto de dicho artículo se nos llega a pedir que seamos solidarios con los ciudadanos en lugar de serlo con los árboles, creemos necesario expresar nuestro punto de vista y aclarar algunos puntos sobre este asunto.

No somos insensibles a los problemas de los ciudadanos

Cualquiera que lea el artículo al cual nos referimos sin conocer la naturaleza de CáceresVerde podría llegar fácilmente a la conclusión de que no somos más que un grupo de radicales cuyo único objetivo es protestar cada vez que en nuestra ciudad se toque un árbol.

Pero lo único que habría de cierto en dicha afirmación es que sí que estamos dispuestos a protestar cada vez que en Cáceres se toque un árbol con efectos negativos de forma innecesaria, negligente, irresponsable, gratuita o desmedida, o cuando la intervención responda a intereses particulares y/o contrarios a los de la ciudadanía en general.

En nuestra apuesta por una ciudad más verde creemos defender los intereses de los ciudadanos de Cáceres, y no nos gusta que nuestras posturas o actuaciones sean malinterpretadas por los mismos.

Somos ciudadanos independientes, no nos mueve ninguna intención política, y dedicamos de forma desinteresada el tiempo libre del que disponemos (y algunas veces hasta el que no tenemos) a la consecución de los objetivos en los que creemos. No tenemos ninguna intención de malgastar nuestro tiempo en protestar por protestar.

Tala sí, tala no

En primer lugar queremos dejar claro que, aunque a los vecinos del R-66 (y al Ayuntamiento de Cáceres) les pueda costar trabajo creerlo, los miembros de CáceresVerde entendemos que, en ocasiones, un árbol deba ser talado.

Por mucho que nos apene, nos parece adecuado talar un determinado árbol si está causando problemas reales a los ciudadanos, si dichos problemas no pueden ser resueltos de otra forma y si el traslado del árbol no es aconsejable o posible, ya sea por razones biológicas o económicas.

Lo que ya no nos parece adecuado son las talas indiscriminadas, o las talas como sustituto de otras soluciones más lógicas pero menos cómodas.

Desgraciadamente, en Cáceres los árboles son considerados en demasiadas ocasiones como un elemento más del mobiliario urbano. Se quitan árboles, se reponen, y ya está (como hemos oído por ejemplo a la actual alcaldesa). La tala, en este caso, es considerada como un elemento de obra más.

Ojalá un árbol pudiera tratarse como un banco, una farola o una papelera, porque entonces los plátanos del R-66 podrían trasladarse fácilmente a otros puntos de nuestra ciudad, donde serían recibidos con los brazos abiertos. Que les pregunten a los vecinos de Cáceres el Viejo, por ejemplo.

Buscar soluciones lógicas

Por supuesto, no vamos a negar que los vecinos del R-66 tengan problemas con los árboles. Entre otras razones, porque tampoco creemos que sean ellos los que se dediquen a protestar por protestar.

Pero el presidente de la Asociación de Vecinos nos pide que seamos solidarios con los afectados a los que representa, así que hablemos de solidaridad.

No creemos que todos y cada uno de los plátanos del R-66 esté causando problemas de roturas de muros, acerados levantados o cortes de suministro de servicios. Claro que nos solidarizamos con los vecinos afectados por este tipo de problemas, pero no creemos que todos los plátanos de este barrio deban ser talados por ese motivo.

No creemos que todos y cada uno de los plátanos del R-66 sean responsables de las inundaciones de calles y propiedades privadas. Nos parece un hecho grave que dichas inundaciones tengan lugar en este barrio, y por supuesto nos solidarizamos con los vecinos afectados. Pero hay muchas posibles causas para que dichas inundaciones ocurran, y por tanto no creemos que se deban sólo a esta especie de árboles. Si toda la culpa fuera exclusivamente de los plátanos, media España se inundaría cada dos por tres. Reconocemos que los residuos de este tipo de árboles, especialmente en otoño, son voluminosos y tienden a provocar problemas de atascos en tragantes cuando no son adecuadamente limpiados o cuando la red de saneamiento no está correctamente dimensionada y mantenida. Pero pasar de ahí a considerar que todos los plátanos de este barrio deban ser talados por ese motivo nos parece, cuando menos, simplificar en exceso la búsqueda de soluciones.

Según los vecinos del R-66 existen muchos más problemas relacionados con los plátanos. No lo ponemos en duda, pero tampoco creemos que todos los problemas relacionados con los plátanos sean culpa exclusiva de ellos, y menos aún que la solución más lógica sea que todos ellos sean talados.

Por ejemplo, se ha dicho que los plátanos causan problemas de iluminación de las calles porque las farolas quedan embutidas en sus abundantes copas. No negamos que así sea, y en ese caso también nos solidarizamos con los vecinos. Pero, francamente, no nos parece que la solución más lógica a este problema sea talar los árboles directamente, sin considerar otras soluciones relacionadas con el propio sistema de alumbrado o con la adecuación de las podas a éste.

Otro ejemplo: Los vecinos del R-66, por boca de su presidente, hablan también de los plátanos como posible impedimento para el acceso de un camión de bomberos, en concreto en la parte peatonal de la calle Isla de Córcega, “donde en 90 metros de longitud y ocho de ancho hay hasta 30 plátanos dispuestos en dos filas“. Es posible que así sea (aunque en la foto del artículo de HOY más bien parece que el estrechamiento se deba antes a los setos que a los plátanos) y, en ese caso, también nos solidarizamos con los vecinos respecto a ese posible problema. Pero, usando el más mínimo sentido común, si dos filas de árboles provocan un paso excesivamente angosto, ¿es necesario eliminar las dos para ensancharlo? ¿no bastaría con una de ellas?

La ciudad de Cáceres dispone de unos recursos bastante limitados en lo que se refiere al presupuesto disponible para la reposición de árboles, o al menos eso es lo que se nos transmite siempre desde los servicios municipales afectados. Por tanto, una intervención tan drástica como la tala de todos los plátanos del R-66 para su reposición por otras especies más del gusto de los vecinos nos parece no sólo un despropósito medioambiental, sino también una patente muestra de insolidaridad con el resto de conciudadanos. Por mucho que les pueda extrañar a los vecinos del R-66, existen muchos sitios en Cáceres en los que esos mismos plátanos de sombra serían más que bienvenidos.

¿De quién es la calle?

En la reacción de los vecinos del R-66 ante nuestra desaprobación de la tala indiscriminada se transluce un sentimiento de invasión de su territorio, como si el resto de ciudadanos de Cáceres que no vivimos en ese barrio no fuéramos quién para opinar sobre las calles del mismo.

Los demás conciudadanos nos podemos solidarizar con los problemas de un barrio concreto, y creemos que dichos problemas deben arreglarse (buscando para ello soluciones lógicas, como ya hemos indicado). Pero ese barrio también es de los demás ciudadanos y todos podemos opinar sobre las calles y sobre la ciudad que queremos, del mismo modo que los vecinos del R-66 tienen todo el derecho del mundo a opinar sobre el Paseo de Cánovas o sobre la Plaza Mayor, por ejemplo.

La ciudad que queremos en CáceresVerde no pasa por considerar la tala indiscriminada de todos los árboles adultos de una especie concreta como única solución a varios problemas, de carácter además muy diverso, de un determinado barrio. Consideramos que este tipo de actuaciones son absolutamente incompatibles con las declaraciones de intenciones del Ayuntamiento de Cáceres. Irónicamente, al día siguiente de la publicación del artículo al que nos hemos estado refiriendo, el mismo diario HOY publicó otro artículo en el que la alcaldesa nos sorprendió con una nueva aspiración de altos vuelos: nada menos que Cáceres sea elegida Capital Verde de Europa.

Por qué hablamos de tala indiscriminada

A nosotros nos parece obvio y hasta nos da pereza tener que explicar lo que tan obvio nos parece. Así que vamos a solucionar esta explicación mediante un sencillo ejemplo.

Hemos hablado antes de que no nos gusta que los árboles sean considerados como otro elemento más de mobiliario urbano. Por otra parte, los vecinos del R-66 han hablado de los árboles como posible impedimento para el acceso de un camión de bomberos. Así que utilizaremos ambas cosas para ejemplificar lo indiscriminado de las talas que se han efectuado y de las nuevas que se pretenden o reclaman.

Imaginemos que algunos bancos en las calles peatonales del R-66 estuvieran mal colocados y pudieran presentar problemas de acceso a vehículos de emergencia. La solución a ese problema puntual, ¿sería eliminar todos los bancos del R-66?

Conclusión

Creemos que queda clara nuestra postura. Estúdiese cada problema por separado y cada árbol por separado. Y los que no haya más remedio que talar, tálense. Seamos todos solidarios, tanto con los problemas puntuales de algunos vecinos como con el resto de nuestros conciudadanos.

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