Tras la tala indiscriminada del pasado 20 de julio de 2015 (día nefasto para la ciudad de Cáceres que insisto no deberemos olvidar nunca), esta misma semana se han producido nuevos destrozos en la ya horripilante Avenida Primo de Rivera.

Que conste que no he utilizado el adjetivo indiscriminada de forma arbitraria o como coletilla viciosa (como cuando se dice que un marco es incomparable o un arma es arrojadiza).  He utilizado la expresión tala indiscriminada porque, una vez más, el día 20 de julio cayeron árboles que en teoría no estaban afectados por la obra del parking. Con el consentimiento, con la colaboración, o al menos con la indiferencia del Ayuntamiento de Cáceres (lo que al fin y al cabo equivale a la colaboración).

Por lo visto nos hicieron un favor a los ciudadanos para que esos árboles no quedaran cojos y zozobrantes.

Todo lo que quedó de nuestro patrimonio verde en esa Avenida tras aquella nefasta fecha y tras la chapuza de la retirada del cedro fueron un solitario arbolillo en la acera de los impares (el más nuevo y el de menor porte de todos cuanto había) y seis plátanos en la acera del edificio Múltiples.

Pero parece ser que esos seis plátanos continuaban siendo excesivos para la voracidad “desverdizante” de esta maldita obra. Y así, el pasado martes por la mañana, en pleno mes de agosto, las motosierras volvieron a aparecer por Primo de Rivera y se procedió a la mutilación salvaje de los pocos árboles que aún quedan en pie en esa acera:

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Esta dañina poda se ha llevado a cabo en la peor época posible para los árboles y en la mejor época posible para que los ciudadanos no se enteren. Pero, como bien ha dicho uno de nuestros compañeros, en CáceresVerde tenemos ojos por todas partes. Y además, consideramos nuestro deber conseguir que el resto de ciudadanos se enteren de estas atrocidades.

Me temo, sin embargo, que estos enormes daños no han sido causados durante el mes de agosto solamente para que puedan pasar más desapercibidos por la ciudadanía. Me temo que, simplemente, era ahora cuando estos pobres árboles empezaban a estorbar demasiado a la empresa privada que construye el parking, y que nuestras autoridades consideran que debemos pagar con nuestro patrimonio su comodidad para continuar la obra de la forma más rentable posible.

El juego de las mil diferencias

Desgracidamente, la comparación de una foto tomada el pasado martes con otra de hace un mes se parece bastante poco a esos pasatiempos que se basan en encontrar las pequeñas diferencias entre dos imágenes parecidas. Las diferencias son tantas que, salvo por el edificio del fondo y por la valla del primer plano, ofrecen dos paisajes urbanos radicalmente distintos. Como viene siendo habitual en Cáceres, la última foto es siempre la que presenta un paisaje urbano más desolador.

Juzgad por vosotros mismos:

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Los seis árboles afectados, en una imagen tomada el 14 de julio de 2015

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Los mismos árboles, tras la poda salvaje del 11 de agosto de 2015

El juego de la indiferencia

El problema no está ya en las diferencias entre las dos imágenes anteriores. El problema real de esta ciudad es la absoluta indiferencia de su Ayuntamiento ante los intereses de sus ciudadanos cuando juegan factores políticos o intereses económicos. Indiferencia en el mejor de los casos, desprecio absoluto sería quizás un término más apropiado.

Y es que la ciudad de Cáceres tiene el peor tipo de ayuntamiento que una ciudad puede tener: un ayuntamiento que no vela por el patrimonio de sus ciudadanos.

Puesto que estamos hablando en concreto de patrimonio verde, desde CáceresVerde pediremos de nuevo explicaciones y responsabilidades al Ayuntamiento de Cáceres. Aunque aún sigan sin responder a otros escritos anteriores, haciendo gala de la indiferencia y el desprecio que les caracteriza.

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