Hace tiempo leí un artículo que hablaba sobre cierta forma de disfrutar de la vida en la cultura mediterránea, en gran medida ese tipo de lectura me concilian con la vida en mi país, con sus gentes y en algún caso con mi ciudad; finalizaba diciendo: …En España la regla es otra. Vaya usted a cualquier plaza de cualquier pueblo o ciudad. Ahí verá a las mamás con sus niños pequeños, a los adolescentes con sus patinetes, a los señores y señoras mayores sentados charlando: todos parte natural del escenario social,… (Artículo muy recomendable de John Carlin: España contra el viejismo). Durante algún tiempo he seguido teniendo, y aún hoy permanece en mi memoria, las imágenes que J. Carlin allí evocaba, desearía que tan hermosa descripción de aquella realidad sea posible en Cáceres, mi ciudad.

Hoy he visto otra cara de la realidad, la que transforma una calle en un desierto, la foto que acompaño habla de esa otra ciudad, perdón de esa no ciudad, no deseada ni en la peor de las pesadillas. La imagen de ese señor creo que bien conocida de todos los cacereños, nos habla de la desolación y la expulsión, hay ciudades que nos echan por inhóspitas, eso estamos viendo que día a día ocurre en la nuestra, no hay nada de calidad en lo que ahora se hace en Primo de Rivera, por no haber ni tan siquiera hay una representación real de cómo quedará la calle, y no me extraña, porque si esa imagen reflejara la realidad, la rabia nos ahogaría.

Se nos habla a los ciudadanos del PIMUS, de un plan de seguridad, de una comisión técnica,… miren ustedes señores políticos eso no es la ciudad, eso nada nos dice, ni a nosotros ni creo que a ustedes, ciudad es construir el lugar que permite relacionarse entre personas en entornos hermosos, ciudad es el lugar donde te paras en un rincón y charlas apaciblemente con alguien, ciudad es que los niños puedan jugar en lugares llenos de vida, donde los viejos se sientan en un banco tranquilamente y ven el devenir de los demás, beber un trago de agua fresca de una fuente, mirar como caen las hojas de los árboles en otoño o como florecen en primavera, …

Todos nos imaginamos el resultado de esta dislate que se está construyendo en pleno centro de Cáceres, ¿todos menos quién?, los árboles ya han desaparecido, eso ya no tiene remedio, nos queda la esperanza de que exista un mínimo de cordura por parte de quienes tienen la responsabilidad municipal de parar esta locura. ¿En qué cabeza cabe que un lugar horadado de rampas, escaleras, rejillas de ventilación, pinturas de señalización sobre un asfalto ardiente ordenando las circulaciones,…? y nada más, pueda ser un espacio para las personas, ¿tan tardo se puede ser para no ver el desolador resultado final?, por favor señores políticos sean del grupo que sean, hagan cuanto esté en sus manos para poner remedio a esta sin razón, no dejemos esto a nuestros hijos.

Vuelvo a la foto, todos los cacereños conocemos a este apacible señor que vende los productos de su pueblo al amparo de la sombra de los árboles que había en el edificio Múltiples, no sé que le provoca a los demás, a mi tristeza, una mezcla de tristeza e indignación, en cierta medida es la vida y la muerte, no le he preguntado que ha sentido cuando delante de sus narices han cortado los últimos árboles de la calle, viendo su desconcierto he tenido la sensación del ave que vuelve al nido y no encuentra nada, es como contemplar cierto desahucio urbano a él y a todos nosotros.

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