En esta ciudad nuestra parece que lo mal hecho se repite una y otra vez. No escarmentamos, no evolucionamos, no aprendemos, no tomamos nota de nuestros errores pasados. Las actuaciones de nuestros gobernantes se repiten siempre bajo el mismo parámetro: La chapuza. Se consumó la tala de los árboles de la Avenida del Gral. Primo de Rivera, y el traslado a su nicho del Parque del Príncipe del cedro de la cigüeña – sí nicho, porque es obvio que hemos asistido a un funeral – , Viendo las fotografías que circulan por todos sitios, es imposible no reconocer que se ha hecho una vez más, una chapuza. La desidia del ayuntamiento no tiene fin ni justificación. No veo mayor torpeza, que sabiendo la repercusión mediática que iban a tener dichas actuaciones, y sabiendo además la oposición de una gran parte de la población, no se haya hecho todo con mayor cuidado y control. Qué torpeza más grande demuestran nuestros regidores, qué ceguera absoluta tienen. No me lo puedo explicar, ni lo puedo comprender.

No quiero hacer una crítica política a lo ocurrido, sólo ofrezco mi visión como ciudadana preocupada por mi ciudad. La ciudad donde vivo y donde nací. La ciudad donde están mis raíces, y que nunca he abandonado, como tampoco abandono mis raíces. Sí, hablo de raíces y me refiero también a las raíces de todos esos árboles que han formado parte de mi visión diaria en mi caminar por nuestras calles. Soy cacereña, o cacerense como diría Publio Hurtado. Y como tal, tengo todo el derecho a criticar y opinar sobre mi ciudad, aunque la crítica de mis letras vaya dirigida a las personas a quienes he votado durante muchas elecciones. No soy podemita, no soy pancartera, no estoy en contra del avance de nuestra ciudad, ni del progreso, no me opongo a todo. Solo uso coleta para evitar el calor. Me encuentro en el lado opuesto a todo eso. Pero me gusta que las cosas se hagan con eficacia, y sin mentirnos, o tomarnos por idiotas.

La chapuza y el mal hacer se repite una y otra vez, y nuestros políticos no terminan de darse cuenta de que lo que realmente reclama la ciudadanía es gestión eficaz y transparencia. Cuándo os daréis cuenta de ello, para qué tenéis los gabinetes de comunicación, si no sabéis escuchar lo que os está comunicando buena parte de la población. Qué torpeza más grande. Las consecuencias de todo esto se verán pronto. Y el miedo quizás no pese tanto como el hartazgo. Me temo lo peor, y la culpa no será nuestra, sino vuestra. Y las consecuencias las sufriremos todos nosotros.

No voy a comentar mucho más del traslado del cedro, las imágenes hablan por si mismas. Si voy a responder a los palmeros y ciegos que no quieren ver más allá de sus pestañas. Tenemos todo el derecho a opinar y a criticar. Nuestro voto no es un cheque en blanco que permita hacer todo lo que se quiera. Nuestro voto da derecho a criticar, incluso a los nuestros. Sobre todo cuando los nuestros no hacen las cosas como es debido, y cuando nos mienten reiteradamente. Precisamente por eso, porque son nuestros votos los que os permiten gobernar tenemos mayor derecho a criticaros. A buen entendedor, sobran palabras.

Critico también la desidia de los empleados de parques y jardines, su poca profesionalidad. Su mal hacer. Porque a mí no me cabe en la cabeza que lo ocurrido haya sido motivado solo por una orden política. Ellos serán responsables de las órdenes, pero los que lo han ejecutado han sido los funcionarios o empleados públicos. Y los técnicos, sabedores del gremio, precisamente son éstos. No me puedo creer que no hayan tenido un plan para ejecutar correctamente el traslado del cedro. Que no hubieran previsto y hubieran evitado que su paso por determinadas calles conllevaría problemas: que las ramas rozarían con cables y que habría que cortarlas. Que el cepellón se hubiera protegido adecuadamente, no que se les caería el recubrimiento de yeso al primer intento de elevarlo con la grúa. Los técnicos son los que han recortado las raíces tanto como para hacer casi milagroso que sobreviva en su nuevo emplazamiento. Todo esto lo han hecho técnicos, y no me puedo creer que hayan sido obligados a hacerlo así. No me lo creo porque estoy cansada de verlos actuar en nuestras calles en las podas, en los desbroces, en las plantaciones que realizan, y cómo lo hacen. Hace años que algunos dejaron de ser técnicos, y que se despreocuparon de su profesión. Olvidan que como empleados públicos están también sometidos a cumplir las normas, y ejecutar sus tareas correctamente. Son cómplices de lo ocurrido, y que no se me escondan tras los políticos. Les recuerdo que el reglamento de parques y jardines y las normas de la contrata de dicho servicio, les impone la obligación de atenerse a las directivas y especificaciones técnicas existentes en sus labores. Tienen obligación de ejecutar sus labores y de documentarlas por escrito, obligaciones de respetar plazos y calendario de labores. Todo esto, lo incumplen reiteradamente y callan, y a la vez se esconden culpando a los regidores. Un funcionario o empleado público sabe y es consciente que si un superior o cargo político le ordena o le encomienda una labor que está en contra de la legislación vigente, está exonerado de su cumplimiento. Y saben que tienen el deber y la obligación de denunciarlo. Así que, no me valen excusas. Tampoco me vale que públicamente callen, y privadamente hagan denuncias sobre el trabajo hecho, cuando son ellos los que las ejecutan de forma incorrecta.

La chapuza y la incompetencia son también de los grupos políticos de la oposición, de los de ahora y de los de antes. Cuando gobernaban otros ocurría exactamente lo mismo. Ahora que podrían controlar, sólo buscan rédito político. Les importa un pepino el cedro, como no les importaron los naranjos que hubo en la plaza mayor, y que también se llevaron por delante los de antes. También ellos pensaron en levantar un parking levantando Cánovas. También ellos proyectaron la peatonalización de San Pedro de Alcántara. No nos engañemos, vivimos en una ciudad gobernada siempre por chapuzas.

No estoy en contra de peatonalizar calles, ni del parking. Y esto es el sentir de mucha gente sensata de Cáceres. Que a veces calla, pero no otorga. Hasta que un día se harta de tanta mentira y tanta propaganda fatua. Estamos en contra de las chapuzas, de hacer las cosas sin previsión, de gastarse un dinero que la ciudad no tiene, de dejar obras faraónicas que nadie ha pedido. Estamos en contra de que se nos mienta, estamos en contra de que haya palmeros y no periodistas que oculten la realidad de nuestra ciudad, y que nos tomen por idiotas hablando de la nueva rambla cacereña, o del nuevo Serrano, o la milla de oro cacereña. He leído comentarios en esta web a artículos publicados anteriormente que dan pena por los argumentos que exponen, como que se ha ganado la calle San Pedro para la gente, como si antes la calle no se pudiera pasear, o no fuera de todos. Que si el consumo de agua es excesivo y que por eso está bien arrancar árboles, que no estaban enfermos. Consumo excesivo de agua dicen, y resulta que los árboles arrancados -todos adultos – ya no se riegan desde hace años. Claro, eso explica que los que ahora se han plantado en esos mini alcorques estén ya algunos muertos. Acompaño fotos de 3 árboles que ya han muerto, y no han pasado ni tres meses desde su plantación. Habrá que dar las gracias al empleado de la farmacia de la esquina de la calle que todos los días riega algunos de ellos con varias garrafas de agua. Ese es el consumo excesivo de agua que se ahorra el municipio. Claro, que mientras el servicio de parques y jardines mantiene el riego por aspersión y el goteo durante el invierno en el parque del príncipe, aunque esté lloviendo a cántaros. O también mantiene las luces encendidas toda la noche, aunque el parque se encuentre cerrado. Otros dicen que no entendemos de estos temas, que no nos hemos preocupado nunca de estos árboles. ¿Será que el ladrón se cree que todos son de su condición?

Como ya sabemos que las autoridades sólo están ocupadas en la propaganda, no queda más remedio que pedir a los otros grupos políticos y a los funcionarios que cumplan con su obligación, que soliciten los partes de trabajo que justifiquen que todas las labores se han hecho de acuerdo a como está mandado, y legislado. Y que impidan más chapuzas. Igualmente como quizás en nuestra ciudad no puedan imponer más obligaciones y control, pido públicamente que legislen a nivel autonómico para obligar a que las ciudades de nuestra comunidad cuenten con planes de gestión del arbolado público, para que se proteja nuestro patrimonio verde de la misma forma que se protege nuestros monumentos. Recuerdo que la Comunidad de Madrid, ha sido la pionera en establecer una ley que obliga en ese sentido a todos los municipios a establecer dichos planes, imponiendo obligaciones que son comunes a todos los particulares que gestionan explotaciones forestales, elaborando planes dasocráticos y regulando las labores silvícolas. Y todo eso lo hizo Madrid por iniciativa de Esperanza Aguirre. Señores del PP tomen nota en Cáceres. También impuso la obligación de conservar los árboles en todas las obras, de controles por agentes del medio ambiente, de trasplantar cuando fuera posible, y en caso de imposibilidad técnica obliga a plantar tantos árboles como los eliminados multiplicados por la edad de cada ejemplar. Madrid legisló todo eso, y su ley se ha convertido en referente para muchas autonomías. Pido que nuestro gobierno autonómico –ya que el municipal ya sabemos lo que hace – establezca una norma similar en nuestra región. Ahí quiero ver a la oposición municipal retratándose y dejando la demagogia y el rédito electoral aparcado.

No quiero un plan Pimus que suponga que el paseo de las acacias solo conserve como recuerdo ese nombre, y suponga la eliminación de toda la arboleda central. Espero que el ayuntamiento desista de esa idea, y desde luego espero que la oposición no lo consienta. Como tampoco consientan que desaparezca Virgen de la Montaña, tal y como la conocemos. Y que no lo permitan aunque unos ingenieros y arquitectos de Madrid hayan diseñado desde un despacho un plan de una ciudad que ellos no conocen, porque ni se la han pateado, ni vivirán nunca en ella. Espero que el ayuntamiento ahora que va a arreglar la calle Obispo Ciriaco Benavente en su último tramo para adaptarla a lo hecho en San Pedro de Alcántara, y que según he leído en prensa se ha aprobado, no elimine los árboles existentes (12), porque sabemos que no están muertos, y porque no se lo vamos a poner fácil.

Esta ciudad ha vivido episodios que no se consideraron importantes por quienes nos gobernaban, pero que al final supusieron un cambio de gobernantes. Recuerdo el lamentable espectáculo que se produjo un año del Womad, haciéndolo coincidir con la bajada de nuestra patrona. Todo ese espectáculo fue el remate a una chapuza más, y el empujón para que el hartazgo de la gente supusiera un cambio político. Lo que vivimos ahora cada día me está recordando más a aquellos tiempos.

No sé si buscando la sombra de los árboles por las calles, al final algunos terminarán en la sombra por sus chapuzas.

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