Leíamos días atrás en el Diario Hoy, del 18 de febrero 2016, la siguiente noticia:

Comienza la eliminación de árboles en el R-66 por petición vecinal

Sólo en la calle Isla de la Toja se han talado ya una docena de los más de 50 que serán arrancados para plantar otra especie.

Por lo que se ve, en esta ciudad feliz seguimos talando árboles al menor contratiempo.  En esta ciudad, talar parece que no cuesta ningún trabajo, plantar ya es otra cosa. Destruir patrimonio verde es sencillo, contribuir al que el patrimonio verde sea apreciado por los ciudadanos, cuidándolo y subsanando los problemas que pueda ocasionar, es un sueño quimérico.

 

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La misma calle de la imagen anterior (Isla de la Toja), hace casi cinco años, en Agosto de 2011.

 

En nuestra ciudad hay más de 3.000 plátanos de sombra, que se plantaron en su día por su rápido crecimiento y su gran porte.

Estos árboles tienen una longevidad de más de 300 años, son magníficos árboles ornamentales, muy empleados como árboles de sombra en calles, avenidas y bulevares, en paseos y carreteras, en plazas y jardines. Los hay por innumerables poblaciones, bajo su sombra pasean ancianos y niños y late el corazón de muchas ciudades. Hay lugares llenos de encanto gracias a ellos, plazas populares y paseos famosos, porque la poda artística y cuidada de los mismos forman auténticos túneles verdes. Como es el caso de la calle Menéndez Pelayo, en Santander, el Paseo de Espolón, en Burgos, el paseo del Tíber de Roma… y muchos otros ejemplos más que podríamos citar.

 

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Ejemplares de plátanos de sombra en Paseo del Espolón, Burgos.

 

En nuestra ciudad, de estos 3.000 árboles, 600 se encuentran en el R66. Bueno, se encontraban, porque de momento ya se han talado 12 y se tiene previsto talar 56. Así, de repente y sin piedad.

Las razones aducidas son que los vecinos protestan por la caída de hojas en otoño, por la excesiva polinización en primavera y porque invaden cañerías y levantan acerados. Razones todas de peso para tener en cuenta y valorar, por supuesto, pero, ¿realmente piensan nuestros técnicos y autoridades municipales que la única solución era la tala?, ¿por qué no adoptan otras medidas, como se hace en otras ciudades?

Leemos, en la misma noticia:

El Ayuntamiento dijo entonces -se refiere al año 2006- era consciente de que es una especie no adecuada en un entorno urbano, aunque señalaba que resultaría demasiado costoso talar un número tan excesivo de árboles, alrededor de 600, que hay sólo en el R-66, donde causan más problemas

¿Cómo es posible que se haga esta afirmación cuando tantas otras ciudades del mundo están llenas de estos árboles?

¿Qué pasa en esta ciudad con los árboles? ¿Qué inquina institucional parece que existe contra los mismos? ¿No teníamos bastante con la poda de los árboles de las calles San Pedro de Alcántara, León Leal, Primo de Rivera (que, por cierto; ¿cuándo volverá a tener esta calle su nombre original de Avenida del Oeste?)

No entendemos nada. Incluso si hiciéramos caso -yendo a la contra como tantas y tantas veces de otras ciudades más amigables y más respetuosas con el patrimonio verde de las mismas- y creyéramos que realmente no son árboles adecuados al entorno urbano, como dijo nuestro Ayuntamiento, no podemos entender que haya sido posible que se planificara un barrio entero con su red de saneamiento, con sus parques y sus árboles y se eligiera esta especie, sabiendo que al cabo de cierto tiempo habría que talar porque causaría problemas. Es sorprendente que se diga así, sin más, sin exigir responsabilidades y sin buscar otras soluciones menos agresivas. Parece que no importa quién y por qué se tomó la decisión de plantarlos, ni cuánto costaron, ni cuánto cuesta ahora su tala, ni mucho menos importa el daño medioambiental. Todo son tonterías frente a las quejas de estos vecinos. Y con esto no queremos decir que no existan los problemas de los que se quejan, lo que queremos decir es que la solución nunca debería ser destruir un patrimonio verde mediante una tala indiscriminada, sino buscar formas de transformar y subsanar los posibles errores que se hayan cometido en el pasado. Hay soluciones alternativas, como podas frecuentes y selectivas, cuidado de los árboles que estén enfermos, limpieza de las calles más a menudo, control de los sumideros, sustitución de redes de saneamiento que estén anticuados, etc.

Ante este tipo de actuaciones nos surgen dudas; ¿alguien se lucró?, ¿alguien improvisó?, ¿por qué en otras calles de nuestra ciudad con casas próximas al acerado hay estos árboles y no han dado problemas y en este barrio sí?

Es lamentable que, a veces, debido a una mala ejecución de las obras por parte de empresas que se hicieron ricas creando la burbuja inmobiliaria, no se tomaron medidas para hacer que las conducciones de las aguas residuales fueran estancas y, además, muchas de ellas se realizaron con tubos de fibrocemento, que producen filtraciones que son buscadas por los árboles que acaban llegando a las tuberías y ocasionando taponamientos no deseados.

Ignoramos cómo son las conducciones en las calles en las que han realizado tan salvaje tala, pero imaginamos que no se planificaría la red sanitaria con el tipo de material mencionado, teniendo en cuenta que iba a ser una calle arbolada. ¿Es que no hubo un proyecto integral de urbanización de la zona? ¡No es tan antigua como para no poder pedir responsabilidades!

No sabemos tampoco quién está pagando la tala y quién se hará cargo de los gastos de reposición de nuevos árboles que, al parecer, se van a plantar en su lugar. Solo sabemos que los culpables no son los árboles, que no vineros ellos solos andando y se metieron en los alcorques para molestar a los vecinos. Por otro lado, nos da la impresión de que los vecinos de algunos barrios tienen más influencia en las decisiones urbanísticas del municipio que otros más desfavorecidos

En fin, que esto no es más que otro paso en el desmantelamiento del Cáceres verde al que deberíamos aspirar, y encima se quieren poner traje verde hablando de realizar, dentro del DUSI (estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado) un corredor verde ampliando la superficie del Parque del Príncipe…

Rechazamos el argumento de que no pasa nada por talar algunos árboles puesto que se repondrán por otros “menos problemáticos”, porque no es lo mismo un árbol maduro que otro recién plantado, que es posible que no prospere.

La conciencia ciudadana, cada vez más despierta en Cáceres, se opone a que se cometa este tipo de actuaciones, desmesuradas y agresivas. Afirmamos que talar árboles con las características de los plátanos talados (porte, años, longevidad…) es participar de manera temeraria en una gran irresponsabilidad ecológica.

Desde CáceresVerde, una vez más, queremos manifestar nuestra indignación ante esta actuación del Ayuntamiento, que es un atentado, otro más, contra el patrimonio verde de la ciudad. En lugar de invertir en mejoras de los barrios, ampliación de la plantilla de jardineros del Ayuntamiento, o de los servicios de limpieza, se talan los árboles porque hay que cuidarlos, porque son molestos, ocasionan residuos y producen daños.

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